domingo, 17 de agosto de 2025

"Weapons" de Zach Cregger

Esos niños salieron solos de sus casas, nadie los sacó. Nadie los obligó...
¿Cuántos hemos ido a la puerta de Alcalá y no vimos ninguna puerta?¿Y los que hemos visto La naranja mecánica para acabar sin ver ninguna naranja? Cuando nos ocurre esto, nos sentimos tan confundidos que en estos casos parece que nos están ocultando un secreto o tal vez nos han contado mal la historia. Igual de perdido me he sentido viendo Weapons porque, no nos vamos a engañar, la película es atractiva a la vista y la comprensión, pero hay una cantidad abominable de detalles en los que se hace énfasis y sin embargo no explican. Una parte de mí (la del chico ansioso que se muere por enterarse de todo) se ha enfadado mucho porque hay puntos en la trama que no tienen explicación ni trasfondo visible. Pero la otra parte aplaude a la acertada decisión del director de apoyar la atmósfera de la película con estos crueles gestos. 
Maquiavelo tiene mucho que ver en este transcurso del proceso creativo detrás de la película. Como si de un gobernante se tratase, somos controlados para ver y pensar lo que planean que veamos y pensemos. No por fastidiarnos, sino por asegurarse de que somos guiados a una percepción objetiva y común de la experiencia cinematográfica. Nos dan donde duele, sí. Pero también logran (en contra de nuestra voluntad) que nos mantengamos enganchados haciendo un ejercicio máximo de observación únicamente para buscar sentido a las incógnitas que nos atacan.
Obras como esta me hacen recordar lo mucho que disfruto las películas de terror. Aparte de que tienen los procesos de grabación más curiosos y creativos, se han convertido en las películas más versátiles a la hora de innovar. Son atractivas para muchas clases de público y, si se hacen de la manera correcta, son experiencias nutritivas para los directores y miembros del cuerpo técnico. Se puede ver a simple vista pero, por si acaso, no tengo reparo en decir que odio con toda mi alma los efectos por ordenador. No encuentro ningún tipo de mérito en hacer una película entre 4 paredes de color verde, más que el que se llevan los editores de VFX. Siento que la "magia del cine" que nos ha llevado a nuestros tiempos actuales reside en los cortes del cinematógrafo de los hermanos Lumiere, el tedioso trabajo del stop-motion y el deseo de convertirse en un mago y no en un artista digital. Si Spielberg quiere meter un tiburón en la película, hace un robot. Y si Nolan quiere volar un coche por los aires, se vuela un coche por los aires. AL MENOS SI NOS QUERÍAN CONTAR UNA HISTORIA, LO HACÍAN BIEN Y CON DETALLES... No es mucho pedir, no?

domingo, 25 de mayo de 2025

"Destino final: Lazos de sangre" de Zach Lipovsky

La muerte siempre gana...
A veces pienso en ese hombre que vivía en un barril: Diógenes. Un hombre que decidió que todo el ruido del mundo (la ambición, la riqueza, la falsa decencia) no valía más que la basura que desechamos o las promesas que rompemos... Además literalmente. Cuando le preguntaron cómo era posible vivir sin comodidades, se rió a carcajadas. Cuando otra persona hizo acto de elegancia y clase ante él con anillos de oro, las risas aumentaron. Y cuando el hombre más poderoso del mundo le preguntó si podía hacer algo por él, le pidió que se apartara del sol (un crack de las exposiciones controladas a la luz solar). 
No predicaba desde un templo y tampoco escribía tratados. Él solo vivía como quería, con los pies descalzos y sin pelos en la lengua. Lo llamaron perro y él lo aceptó encantado, pues el perro no se disfraza de nada. No buscaba seguidores ni fama. Solo sentido común y un lugar donde poder admirar cómo todo se desmorona con la mayor dignidad posible: cuando todo te la sopla. A veces (y solo a veces) pienso que tenía razón. Y entonces me tumbo un rato al sol, sin esperar nada de nadie, como si eso bastara. Y sí: si alguien le hubiese hablado del efecto mariposa, se la habría soplado. Destino final trata de muy buena manera el efecto mariposa, pero como eso a Diógenes se la sopla, pues a mí también.

martes, 6 de mayo de 2025

"Thunderbolts*" de Jake Schreier

Hay algo... que está mal en mí. Un vacío. Pensaba que apareció cuando murió mi hermana, pero ahora lo siento como algo más grande. Solo un... agujero. O tal vez solo estoy aburrida.

No quiero ilusionar a nadie, pero el MCU lleva una temporada sorprendiéndonos al salir de su bucle vicioso de productos mediocres y dándonos obras con el distintivo y nostálgico regusto de una época dorada que nunca volverá (haz lo mismo con Star Wars por favor, Disney). Antes los héroes tenían poderes que les permitían luchar contra los villanos, pero ahora tienen el poder de luchar contra el pasado... Irónico, ¿verdad?, me paso la vida queriendo ser un superhéroe y al parecer ahora sólo hace falta ir al gimnasio, unas cuantas clases de Krav Maga y poner en práctica el estoicismo. Pero a Thunderbolts le pasa algo, ¿no? Es... Diferente... Y no lo digo porque sea un escuadrón suicida con el sello de Marvel, sino porque ahora el escuadrón tiene sentimientos y traumas. Es un grupo de héroes, sí. Pero estos héroes arrastran la necesidad existencialista de reinventarse cada día, pues se desprenden de los lastres del pasado y buscan una nueva forma en base a las decisiones que se les plantan sobre el camino.

La "libertad radical" de Sartre es un punto central en la película, ya que nos muestra cómo los personajes tienen la capacidad de elegir y reconfigurar su identidad, sin estar atados a su pasado. Sartre nos dice que los seres humanos no estamos sujetos a un destino predeterminado. Nosotros somos libres de tomar decisiones y, por lo tanto, somos responsables de nuestras acciones. En Thunderbolts, los personajes como Yelena Belova o el Soldado del Invierno tienen la oportunidad de definir sus vidas de nuevo. A pesar de las decisiones erróneas que tomaron en el pasado, son sus elecciones en el presente las que importan y tienen poder. Esta libertad no es siempre un regalo fácil de manejar, pues lleva consigo un peso de responsabilidad y angustia. Sin embargo, es precisamente esta libertad lo que les permite reinventarse, cambiar su camino y, en el fondo, encontrar algo de redención, aunque no necesariamente de la forma tradicional que esperaríamos de un héroe.

Este sentido de libertad también nos lleva al concepto de "mala fe" propuesto por Sartre, que aparece en Thunderbolts a través de John Walker. La "mala fe" es una forma de autoengaño: cuando una persona se niega a aceptar la verdadera responsabilidad de sus actos, elige esconderse tras excusas como "seguir órdenes" o "hacer lo que le mandan". En lugar de enfrentar el libre albedrío y las consecuencias de sus actos, estos personajes se aferran a una falsa sensación de control y seguridad, lo que les impide realmente evolucionar. Esta actitud se refleja claramente en el comportamiento de John Walker, quien, en lugar de asumir la responsabilidad de sus propias acciones, elige excusarse bajo la bandera de la obediencia a la autoridad. Este autoengaño es una forma de evitar la angustia existencial que viene con la libertad, pero también es una trampa que impide la verdadera transformación.

Por último, Thunderbolts también aborda la idea del "absurdo" que Camus explora en su filosofía. Según Camus, la vida no tiene un sentido determinado, y, sin embargo, estamos condenados a buscarlo. En la película, los personajes no buscan una redención heroica o un propósito mayor; simplemente siguen adelante, tomando decisiones y enfrentándose a sus propios dilemas, a pesar de las circunstancias. Esto va de la mano con la visión existencialista de que, aunque la vida no nos dé respuestas fáciles, debemos seguir adelante, buscando significado en el proceso mismo. La lucha diaria por decidir quiénes somos y cómo nos enfrentamos a nuestro destino es un acto de creación del sentido. En Thunderbolts, lo que realmente importa no es un gran propósito externo, sino cómo los personajes manejan la libertad que tienen para decidir su destino, a pesar del caos que los rodea.

lunes, 3 de marzo de 2025

"Heretic" de Scott Beck

Las diez mil religiones verificables que existen hoy en el mundo son tan artificiales como la iglesia simbólica en la que usted se encuentra actualmente. Es una farsa. No hay nada santo aquí, vuestro texto religioso es mero adorno, tan hueco y tan capitalista como estos ridículos juegos...

Creí que lo tenía todo hasta que apareció Hugh Grant a poner en duda todo lo que conoce nuestra sociedad y todo en lo que creemos usando juegos del Monopoly (más de algún suspiro de rubor se escuchó en la sala). Es bastante común encontrar una trama en la que se critica el dogma usando las culturas paganas como premisa argumental, pero esta película lo hace de una manera especial. El clásico juego del gato y el ratón, el cual vemos en títulos como Saw, se une a la estética rústica y llega para impresionarnos a la vez que nos da una vuelta de 180 grados en perpendicular con la vida. Aunque desde el punto de vista de estos ratones cegados por las palabras del pastor, viven algo distinto a un "juego", las protagonistas están obligadas a ver con sus propios ojos cómo intentan desmontar sus creencias mormonas y dar explicación a todas las religiones del mundo. 

Se sabe que las religiones aparecen frente a la necesidad de darle nombre a aquello que aún no podemos explicar, son una alternativa a la experimentación y el razonamiento. Sin embargo, con el paso de los años, han tomado sentido cual serie de HBO con 15 temporadas. Hemos construido castillos inmensos sin saber que tienen sus cimientos sobre las nubes. Aquello que nos nutre como humanos, resta veracidad a nuestro título de "homo sapiens" (hombre sabio). Es innegable que la religión ha llegado más lejos que nada en el mundo y tienen un poder que ya se ha visto anteriormente en nuestra historia como raza. Pero, ¿de dónde viene la necesidad de cuestionar este dogma que nos han impuesto? Esta necesidad viene del impulso de buscar y conocer todo lo que nos rodea, acercarnos a los rincones más oscuros y rebuscar señales que nos den respuestas objetivas sobre las cuestiones de este mundo. No vaya el lector a creer que la religión está equivocada, pero su numerosa competencia nos lleva a dudar sobre qué es correcto...

En especial, las culturas paganas resultan muy conectadas a la naturaleza ya que no es considerada como consecuencia, sino como causa. "Pagano", viene del latín paganus, el cual significa 'campesinado', 'de aldea' o 'rústico'. En su momento se relacionó con el politeísmo, pero actualmente se le relaciona con todo lo anterior al cristianismo, el producto original. Ya se comentó con Pobres criaturas que para encontrarle sentido a todo, debemos desprendernos de cualquier criterio y ver el mundo en su forma más pura y primitiva. Los mejores ojos para cuestionar son los que se visten con todas las creencias a la vez y las usan cual caja de herramientas, no como un manual de instrucciones.  Al final también voy a ser un hereje y todo...

lunes, 3 de febrero de 2025

"Flow" de Gints Zilbalodis

 ...

La antropología es una rama de la filosofía cuyo objeto de estudio principal es el ser humano y todo lo que rodea a este como concepto (su comportamiento en el entorno, cómo actúa frente al cambio y las circunstancias que presenta) Esto mencionado en último lugar, da un paso importante hacia las vertientes del pensamiento filosófico, y combinarlas da lugar a situaciones genuinas e impresionantes, vistas desde el ojo crítico y el pensamiento objetivo. Flow es una obra destacable que ha sabido presentar de una manera simplificada estas situaciones y cómo se comportarían los diferentes pensamientos filosóficos. Algo que me impresionó durante el largometraje no fue encontrarme con personajes zoomorfos encarnando estos pensamientos, sino que se trataban tantos conceptos a la vez, que voy a tener que pararme en cada uno.

En una película sin diálogos, toda la introducción recae en cómo se comportan los personajes principales para buscar darles un nombre. En su orden de aparición nos encontramos con un gato, el protagonista (sale en el cartel, si no quieres que haga un mínimo destripe de la historia para usarlo a mi favor, puerta). Como todos los gatos es un ser solitario, independiente, y en la película, mantiene los ojos centrados en su destino, la adaptación frente al cambio y la búsqueda de propósito en un mundo sin dirección definida, encarnando de manera simplificada los valores del pensamiento existencialista de Sartre. Por muy loco que parezca, un capibara solidario-humanista ha hecho bien aprendiendo de las enseñanzas de Dante Alighieri y actuar como un puente entre las relaciones de los personajes y ser el pegamento que mantiene la integridad del grupo ¿Es Marco Aurelio? No, es un perro que interpreta los valores del estoicismo en su forma más primitiva, absteniéndose de que el destino le afecte y buscando la forma de vivir con virtud. Por muy anarquista que sea, el lémur solo ha leído sobre el epicureísmo y ha aprendido que hay que exprimir los pequeños momentos junto a sus compañeros para sacarle el mejor partido a cada experiencia. El pájaro secretario, no es más que otro entusiasta, el cual se ha dejado llevar por las ideas nihilistas de Nietzsche para crear su propio criterio dionisíaco fundamentado en los valores propios, pese a que no encuentre un propósito claro en esta vida.

Esta paleta de personajes que el director nos presenta es la fórmula secreta (y no la de Bob Esponja) para darnos una amplia gama de puntos de vista frente a las mismas situaciones. El propio escenario donde transcurre la trama (la inundación bíblica), es símbolo del cambio y la impermanencia de las cosas, el cual busca poner a prueba a los personajes y su adaptación a los cambios que sufre constantemente el entorno. Como en cualquier otra historia, los personajes evolucionan conforme avanzan y no son los mismos cuando todo vuelve a la normalidad (ya se lo dijo Gandalf a Bilbo antes de emprender su aventura y salir de la comarca). Este trayecto es una alegoría del crecimiento personal, pues también vemos cómo ha cambiado la mentalidad y el propósito de cada uno de los personajes. La mise en scène de Flow también sugiere elementos importantes a la hora de considerar los sucesos de la película. La comunicación no verbal juega un papel importante y hace que toda la empatía que el espectador puede presentar, recaiga en la animación y las expresiones corporales para transmitir emociones y conflictos. En comparación a otras películas de animación, esta obra presenta un minimalismo visual muy poderoso y receptivo (propio del director), el cual potencia y refuerza la atmósfera filosófica de esta epopeya animal. 

Agradecimientos especiales a la vieja que se sentó detrás mío y sintió la inefable necesidad de indicarle a su nieta que lo que aparecía en la pantalla era un gato, no podrían haber esperado a que la película saliera en Netflix...

jueves, 24 de octubre de 2024

"La habitación de al lado" de Pedro Almodóvar

 


He tenido la muerte en mis manos y nunca pensé que sería tan ligera...

Personalmente no me considero un fan indiscutible de Almodóvar, pero a falta de ser un entendedor de sus obras, me conformo con ser un disfrutador. Hay algo en ese estilo onírico, tal vez sea la influencia de Edward Hopper, pero este largometraje tiene algo especial. Una sonrisa de satisfacción aparece en mi cara, como suele ocurrir con otras obras, cuando veo una película y encuentro algo de lo que puedo escribir aquí. Temo profundamente hablar desde la ignorancia, pero el teclista de esta melodía cinematográfica soy yo, así que véase el dicho de las lentejas y siga leyendo, por favor.

¿Se le considera vivir a ver la vida desde los ojos de una persona muerta? Esta duda potencialmente filosófica me atacó nada más salir de la sala. Para los ojos de cualquiera, si no nos cercioramos conscientemente de ello, la vida únicamente constituye todo lo que hacemos, sentimos y percibimos pero de una manera omnipresente en nuestra consciencia. A veces pasa desapercibida ante nuestros ingenuos ojos, pues es tan evidente que para algunos tiene todo el sentido del mundo. Pero, ¿y si nos encontramos con la figura del lobo estepario? (espléndida novela de Herman Hesse, la cual está situada en mi lista de esenciales) Entonces lo que encontramos es una persona que no pasa por alto la vida. Es más, coge la vida, se abandera con ella, y la convierte en sus gafas para hacer, sentir y percibir a través de un pensamiento y expresión en su forma más primitiva y pura, como si de un poeta Beat se tratase. Un lobo estepario es una persona que ha vivido tanto que no tiene nada más que recoger de la experiencia de vivir.

En este punto nos encontramos dos tipos de vida: la vida biológica, que termina con la muerte, y la vida espiritual, que termina cuando no encontramos manera de ensalzar la vida biológica, pues nos la hemos terminado como una novela, una película, o un videojuego. Ahí dejamos de ser un vividor y nos hemos convertido en un vivido, ¿pero cómo nos convierte eso en muertos? Cuando un crítico de cine termina una película, se fija en los pequeños detalles y después apaga la televisión o sale de la sala. Cuando un vividor termina una vida, se fija en los pequeños detalles y después, habiendo exaltado sus sentidos en ellos, abraza la muerte. Para el lector todo esto que acabo de decir puede ser una sarta de reflexiones que nos llevan a un callejón sin salida, pero la próxima vez que den un paseo sus sentidos podrán verse abrumados, pues el hecho de pasear nos acerca a convertirnos en vividos en potencia. No buscamos vivir, al menos voluntariamente, pero nuestros ojos, allá donde miren, verán historias pequeñas y grandes, vividores y vividos. Tal vez esa sea nuestra tarea fundamental como humanos, vivir creando una paleta de colores para pintar un mundo a través de los ojos de un vivido, un muerto.

lunes, 24 de junio de 2024

"Del revés 2" de Kelsey Mann

 


A lo mejor esto es lo que ocurre cuando creces, que dejas de sentir alegría...

La búsqueda del entendimiento del ser: esa gran empresa en la que la raza humana se ha visto inmersa a lo largo de su evolución. Se podría llevar a cabo una investigación orteguiana y preguntar a las personas qué es lo que ocurre en nuestra mente, pero los resultados obtenidos no nos darían nada de provecho debido a que es algo que nace en las profundidades de la subjetividad, derivando así en un amargo retorno al problema inicial: estamos dotados de consciencia y no le hemos dado permiso a nadie para que eso ocurra. Pero no nos engañemos. Es una relación comensal la cual nos ayuda a percibir el mundo con una mayor atracción hacia aquello que forma parte de nuestra "identidad". Bien es sabido que los humanos son maestros indiscutibles en forzar nuestra creatividad a extremos de consolidación nula, sólo para darle sentido a las cosas. De esta manera hemos llegado a teorías y leyendas como la aparición del hombre en El Jardín del Edén, la existencia de un mundo después de la muerte... Sin embargo esta obra pone todas las cartas sobre la mesa e intenta convencer a los más pequeños (mucho cuidado, padres del mundo) de que en nuestra cabeza tenemos a un diminuto ser con la voz de Mar Bordallo, el cual se encarga de que seamos felices. 

Del revés 2 es una herramienta que acerca al espectador a admirar la compleja organización de nuestra mente, y el extenso y difícil mundo de la psicología. Sin embargo, llega a una afirmación absoluta e innegable: somos lo que hacemos y no lo que hemos hecho. Tal aserción propia de un filósofo estoico nos lleva a darnos cuenta de que cada día es una nueva oportunidad para romper nuestros límites y perseguir la mejor versión de nosotros mismos. La película también es una profunda reflexión de lo que de verdad es bueno o es malo, pero como ya dije al comienzo de esta crítica, es algo ligado a la subjetividad. Esa búsqueda cartesiana de lo correcto y lo incorrecto ha sido carbón para la llama de nuestra evolución ya que, como humanos, debemos construir nuestra propia ética y actuar bajo los valores que creemos justos o morales. Esa es la identidad, y es algo que el largometraje ha sabido
presentar de una forma simple y directa. Ya ocurrió cuando en su momento Mathew Broderick, interpretando a Ferris Bueller, nos dijo: "La vida pasa muy rápido y si no nos paramos a admirarla, podríamos perdérnosla". Es deductivo pensar que gracias a la vida y las experiencias que nos brinda, somos capaces de crear una identidad, la cual nos ayudará a ensalzar esas pequeñas porciones de humanidad que seguirán formándonos (somos el escultor y a la vez la escultura).

En este caso Riley (la protagonista, para aquellos conformistas indiferentes que están leyendo la crítica de una secuela sin haber visto la primera entrega) afronta una nueva etapa de su vida, y con ello, la aparición de nuevas emociones más complejas y sofisticadas que (se supone) nos harán la vida más fácil. Esta trama es carne de cañón para crear una historia que pueda satisfacer a aquellos cinéfilos sedientos de experiencias que les hagan cambiar su forma de pensamiento y crítica. Y no es de extrañar porque las historias que llegan más profundo son aquellas que nos dan una vuelta por el portal de los recuerdos (aunque no lo queramos). Son esas narraciones las que nos obligan a escudriñarnos en lo más hondo de nuestro interior y hacer un repaso introspectivo de aquellos temas y tareas que hemos dejado para otro momento, y nunca les hemos puesto un punto final.

Por cierto, en septiembre da comienzo mi etapa universitaria y estoy ansioso por ver qué nuevas emociones se encargarán de llevarme por el camino del bien y la felicidad...

lunes, 6 de mayo de 2024

"Pobres criaturas" de Giórgos Lánthimos


Estoy encontrando vivir, especialmente fascinante...

Perderse por los pasillos del museo DA2 de Salamanca es un placer indescriptible, sobre todo cuando no hay muchos visitantes. Hay una esencia peculiar en el acto de vagar entre obras de arte, cada una completamente distinta de la anterior. Aparte de ser un ejercicio perfecto para agudizar el sentido de la observación, encuentro extrañamente satisfactorio encontrarme con una obra que roza los límites del surrealismo y la rareza. Como si fuera un detective, utilizo el 100% de mi capacidad cognitiva para intentar siquiera descifrar qué quiere decirme el autor. No vaya el lector a pensar que me refiero al arte abstracto, sino a las obras que, con toda la sangre fría del mundo, te presentan elementos conocidos (algunos de la vida cotidiana) en los momentos y lugares más aleatorios. Las obras de vídeo-arte son mis favoritas sin ninguna duda. Te sientas en una sala oscura caracterizada por un único asiento, en la cual se está proyectando una obra que estimula los sentidos del espectador. 

Fue inevitable sentirme así viendo Pobres criaturas, pues durante el largometraje se explora un mundo onírico lleno de preguntas filosóficas tales como la moral de nuestros actos y la relación del individuo con la sociedad. Sin embargo, no hubo impedimento por mi parte para evitar sentir que el filme en su integridad estaba compuesto por una amalgama de teorías ad hoc que daban rienda suelta al director para utilizar los recursos más extraños y disparatados que se puedan encontrar. No me vaya a malinterpretar el lector, personalmente me considero un fan absoluto e indiscutible (a niveles que rozan la salud mental) de las películas que me hacen sentir como el eslabón más primitivo de la evolución humana, pues no merezco el título de homo sapiens (hombre sabio) si no tengo idea alguna de por qué El hombre de mimbre hace tantas referencias fálicas o por qué Delicatessen debería ser considerada una lección de jerarquía social. En el caso de Pobres criaturas sí que podría explicarle a otro ser humano la película haciendo uso de palabras sueltas o imprecisas. Pero lo más probable es que si no la vio, poca solidez encontraría en mi endeble exposición. Sin embargo, sentirse inútil o analfabeto a veces es necesario para ver las cosas desde otra perspectiva y, de esta manera, poner en práctica la habilidad de la observación y el pensamiento crítico. Así, pues, según la apotegma de los padres népticos, para nutrir nuestro conocimiento y abrirnos a nuevos horizontes, debemos buscar donde nadie ha buscado y explorar todo aquello que ignoramos.

Aunque Pobres criaturas ponga en duda nuestra validez como seres dotados de pensamiento y raciocinio, también consta de una amplia gama de herramientas que acercan al espectador al entendimiento de la obra. La teoría del color juega un papel muy importante a la hora de desarrollar la trama de una manera teatral y dinámica, ya que la separación absoluta de las partes de la película se apoya con gran influencia en los escenarios, personajes secundarios y, cómo no, la paleta de colores. No cabe duda que este es el título indicado para aquellos valientes con la mente abierta y espíritu aventurero.

viernes, 9 de febrero de 2024

"El chico y la garza" de Hayao Miyazaki


Sé que es mentira, pero necesito verlo...
La mejor manera de describir esta película sería... Con las palabras adecuadas... Pensándolo mejor... No sé cómo puedo describir esta película. Sin embargo sí que hay un término que puede ser de utilidad, y es "sueño". Supongo que el propio lector querrá saber la razón de este precipitado momento de lucidez que acabo de sufrir, y esta razón es propia de las producciones de Miyazaki. El chico y la garza es un sueño porque durante la proyección el espectador vuela a través de un mundo fantástico lleno de vida y repleto de historias. Pero el derrumbe moral viene acompañado de los créditos finales pues supe que había sido una experiencia alborozada, pero si me hubieran preguntado qué acababa de ver, no habría sabido ni siquiera, por dónde empezar. 

Naturalmente, poco se puede comentar acerca de la recepción de esta obra porque sus títulos antecesores ya generaban altas expectativas acerca de esta producción del estudio de renombre: Ghibli. Estos aclamados largometrajes son siempre razón para poner los ojos como platos y dejar las mandíbulas a milímetros del suelo. Pero, ¿por qué ocurre esto? Hay quien dirá que este efecto tiene su núcleo en el apartado visual, pero para los que cultivan meticulosamente el arte de la observación, su asombro reside en la capacidad de admirar una historia que se cuenta con el corazón. Y El chico y la garza es una obra ejemplar en este ámbito. Durante la película vemos a los personajes a través de una odisea en toda regla y sin embargo, todo este viaje fantástico es una mera herramienta para describir cómo se sienten. ¿Significa eso que nos presentan una falsa trama sólo para que el espectador empatice profundamente con los protagonistas? Exacto.

Mahito, el personaje principal, emprende un viaje a los confines de su mente sólo para encontrarse a sí mismo y, junto a él, la inmensidad de su pensamiento. Y aunque así nos lo presenten en la pantalla, el verdadero viaje de Mahito es producto de un mensaje de auxilio enviado por su mente. Una mente que toma forma de armonía, la cual llamamos vida. Una armonía proveniente del mundo, un mundo buscando ser escuchado. Mahito atraviesa la tierra de sus ancestros buscando renacer y unir pasado y presente para lograr un equilibrio, un equilibrio frágil pero inquebrantable. Y el propio espectador ignorará un aspecto fundamental del filme en este estado de éxtasis en el que se encuentra, pero la aventura en su plenitud sólo resalta cómo funciona la mente del ser.

Pero, ¿no resulta contradictoria la presencia de un personaje antagonista? La respuesta es tan simple como dubitativa pues sí hay un villano, pero a la vez ese villano es tan aparente como peligroso. Si estamos viajando a través de la mente de Mahito, lo normal sería pensar que todo lo que nos presentan es producto de ella. Y nada más lejos de la realidad, el villano es el deseo de Mahito de olvidar, de pasar página. Y este ímpetu es tan dañino como fuerte. Y no es de extrañar que este personaje sea necesario porque mientras más vagamos por los ecos del pasado, más difícil es volver al presente.

Dejando de lado los detalles de esta historia (porque bien sabe el lector que mis días de destripador quedaron atrás), me siento lleno de emoción por haber disfrutado una vez más de la razón por la que me encuentro hoy aquí escribiendo. Cada escena está meticulosamente diseñada para resaltar la belleza natural del entorno, desde los exuberantes bosques hasta los majestuosos paisajes montañosos. Toda esta mezcla se combina ágilmente con los personajes y su carácter. La cinematografía es igualmente impresionante, con tomas que capturan la esencia misma de la naturaleza, transportando al espectador a un mundo de serenidad y asombro.

domingo, 15 de octubre de 2023

"Saw X" de James Wan



Quiero jugar a un juego...
Mentiría si digo que tenía ganas de esta nueva entrega de la saga de Saw. Mayormente porque no encuentro ese entretenimiento en las películas sangrientas. La sangre es un recurso muy frágil que debe usarse de manera moderada. No obstante, a quién quiero engañar... Si alguien va a ver Saw lo hace por la gratificante cantidad de huesos rotos, vísceras y los excesivos litros de ketchup (sí, cuando veo una escena sangrienta mi única tranquilidad es pensar que no es sangre, sino salsa de tomate... En fin la magia del cine).
Eso sí, al final voy a acabar cambiándole el nombre al blog por "El Blog acerca de James Wan", porque encuentro a este director hasta en la sopa. Pero ya le di mucho protagonismo hablando de La Monja, vamos a hablar de lo que importa... La película.

A primera vista, el largometraje trae consigo la esencia de sus antecesoras, porque otra vez se ciñe a lo que mejor se le da. Las películas de Saw en su integridad son una lección moral sobre los valores humanos, la cual se cimienta sobre la siguiente pregunta: ¿De verdad valoramos la vida? En todas las entregas vemos que los que peor acaban (las víctimas) son personas que muestran una seria falta de valores éticos. Y naturalmente esas personas merecen pagar por sus actos. Tal vez el lector se pregunte cómo se corrigen esos comportamientos. La industria cinematográfica nos ha enseñado que escribir cien veces la misma frase en la pizarra, tiene una eficacia endeble a la hora de redimirse (y congelar a alguien en carbonita como a Han Solo no está tan bien visto). Pero... ¿Y si hacemos que a esa misma persona le falten órganos vitales o le impidamos la realización de funciones motrices? Pues así mucho mejor, porque "la letra con sangre entra". Es más, con esa misma frase desmontaríamos la saga entera. Pero, ¿por qué pegarles una paliza si puedo hacer que se la peguen ellos mismos? Así yo también me divierto. De ese mismo deseo proveniente del modelo del rey y el bufón, minan la moral de la víctima, no por recurrir a autolesionarse para sobrevivir, sino porque eso es considerado "un juego".
El bufón es la figura que a toda costa debe entretener al rey, porque de eso depende su vida. Da igual cómo, ya que para él el fin de verdad justifica los medios. Y justo como el desesperado bufón, los protagonistas de los puzles del descabellado Jigsaw, hacen todo lo posible por mantener la vida pese a haber demostrado que no son merecedores de ella. En ese momento exacto de la película el espectador se da cuenta de que el verdadero dilema moral, está en la mente detrás de esos crímenes. Pero estamos hablando de un psicópata así que volvemos al punto de partida en el que lo único que nos interesa es el grado de locura que puede llegar a alcanzar una persona en esa situación. Pero un momento, si nos olvidamos del autor, estaríamos siendo tan crueles como él mismo, así que veamos un poco más sobre este personaje.
Naturalmente la persona que se esconde bajo el pseudónimo de Jigsaw de verdad está mal de la cabeza. Pero es raro, porque lo más sensato es pensar que la persona que corrige conductas incorrectas, será la que con mucha seguridad, tenga la mejor conducta de todas. Probablemente el único caso en el que alguien ponga en evidencia la vida de los demás, tendrá que ver con alguien que honestamente no valora la suya. Por eso desde la primera película de Saw, vemos que la mente detrás de los puzles es un octogenario con cáncer terminal (y al parecer, con acceso a maquinaria pesada), capaz de pasar de todo, porque le da igual tu opinión y la de todos los demás.
Así que no, no me gustan las películas sangrientas.



viernes, 13 de octubre de 2023

La Monja II - James Wan



Haga lo que haga, escuche lo que escuche, no aparte la vista...
Ha ocurrido una vez más. Al fin hemos podido disfrutar de la trama de Expediente Warren de la mano de una de sus entregas más influyentes como lo es La Monja.
Pero... ¿hay un punto en el que una película sea previsible?
No me malinterpreten, yo soy el primero en la sala que siente satisfacción al predecir dónde y cuándo va a haber sustos y gritos, según el plano y el movimiento de la cámara. Pero llegados a un punto (en el que me han empezado a pesar los párpados) ya se hace cansado y monótono (nadie quiere eso en una película de terror, aunque también puede ser porque fui a la sesión de las 22:00). Forma parte de mi afición a las pelis de posesiones, crucifijos y demonios, cargar con el peso de ser un experto en el tema, y es mágico tener interés por saber lo que ocurre detrás de la cámaras, aunque tarde o temprano acabas sabiéndolo de manera involuntaria viendo la película (algo que seguro ninguna producción quiere desvelar).
Dirigiéndonos directamente a la propia trama del largometraje, James Wan tiene la receta secreta (no la de Bob Esponja) para poner los pelos de punta y los ojos como platos. Gracias a producciones como Saw, Expediente Warren, Insidious o Aquaman, nos ha demostrado ser un maestro en estremecernos de miedo en nuestro asiento. Cualquier otra persona diría que la estructura de estas pelis es muy repetitiva, y no la culpo. Pero si echamos un vistazo atrás, el género ha evolucionado a base de pequeños cambios y el clásico "vaya película de mierda", de la cual sacamos una moraleja, no repetir lo que ha ocurrido.


Y haciendo énfasis en La Monja II, hay algo que me ha faltado en la proyección y que es muy importante. Es un fenómeno que yo llamo "El efecto Wan". Este efecto se resume en:

-¿Vale, es una peli de miedo, qué pasa al principio?
-Nada.
Este efecto crea una atmósfera que poco a poco se intensifica conforme a la historia se desarrolla (al principio hay alguna cosa que se mueve, una puerta se cierra sola...) hasta lo que a mí me gusta llamar el "clímax" de la película (el protagonista bañado en sangre lucha contra una criatura lovecraftiana mientras una música ensordecedora satura la escena al completo). Sin embargo en este caso hemos podido observar lo precoz que ha sido la película al empezar directamente yendo a lo que se consideraría el clímax. Pero se le perdona al estar apoyando la trama. Aunque pienso que en realidad también podría haber sido un desarrollo gradual pero con un punto de partida muy alto.
Una gran ovación también a Bonnie Aarons y su gran actuación, por volver a ponerse el hábito y ser otra vez una de las caras más emblemáticas del terror actual.

miércoles, 19 de abril de 2023

"Creed III", de Michael B. Jordan

 

Round a round, combate a combate.

Mereció la pena esperar a "la nueva de Rocky". Ahora estamos a una sóla película de igualar a STAR WARS. Pero hay algo que me confunde, y es que tengo la sensación de haber visto de nuevo Rocky IV, pero ahora los blancos son negros. Y no tiene nada de raro pensarlo ya que la premisa de Creed III guarda un vago parecido con la cuarta entrega del potro italiano. Sin embargo han conseguido meter ese "pastiche" en una fórmula renovada e innovadora. Cada vez las películas de boxeo son más exigentes: golpes a cascoporro que superan la velocidad de la luz y que suenan como verdaderos disparos de un cowboy. Pero eso no tiene nada de malo, al contrario, hacen que los momentos principales de la película (los combates) parezcan más agresivos y duros, y enganchen más al espectador.

Sin embargo la película rompe con el estilo de sus antecesoras. Tanto en Rocky como en Creed, vemos el boxeo como un mundo duro y cruel. No cabe duda de que es la otra cara de la trama lejos de las luces y la prensa. Nos muestra que realmente los boxeadores son como "cualquier hijo de vecino" con sus problemas personales y su vida privada. En Creed III vivimos literalmente una utopía en la que la trama ya podría ser considerada ficción. Esto no quita su lado atractivo, sino que lo estimula y lo potencia con ejemplos de cómo vive una celebridad, los lujos que se puede permitir y no menos importante: "los problemas de ricos". Por esa misma razón Sylvester Stallone se negó a grabar esta tercera parte y a eso se debe su ausencia en el filme, aunque a todos los fanáticos del séptimo arte nos rompa el corazón.

Pese a que Creed II hubiera dejado el listón tan alto, (altura que esta película no ha logrado alcanzar) no puede ser considerada "peor", ya que con diferencia, es la que mejor representa muchos elementos el mundo del boxeo. Con grandes referencias como el campeonato de los Golden Gloves  y el legendario combate de Rumble in the jungle, (en el que Muhammad Ali hizo historia tumbando a George Foreman en el último round) probablemente la referencia que más me ha atraído viene ligada al personaje antagonista. Jonathan Majors se va de Ant-Man, y se pone los guantes para encarnar de una manera discreta a la estrella del cuadrilátero Mike Tyson. Tras ser encarcelado 3 años, volvió a pelear más fuerte, serio, y agresivo. Esto fue un regreso espectacular en el mundo del boxeo que hizo que Tyson pasara a la historia como uno de los mejores.
No cabe duda que los boxeadores de ahora causarían estragos en el club de la lucha. 



domingo, 16 de abril de 2023

Súper Mario Bros



Lo siento Mario, pero tu princesa está en otro castillo...
Con esta frase fui consciente de que la película valía la pena. Nintendo ha decidido apostar a caballo ganador y echar su carta más fiable... Mario. Desde 1981, hemos tenido presente al fontanero italiano en varios videojuegos que han dejado huella. En Donkey Kong, se avistó por primera vez al hombre que sería bautizado como Jumpman, que desde sus inicios se ganaría la vida salvando princesas.
Más tarde se le dio el nombre de Mario, en Super Mario Bros, el mítico juego de la NES (Nintendo Entertainment System), la cual revolucionó el mercado siendo la segunda consola de Nintendo que podías instalar en tu televisor y jugar desde casa (la primera era Family Computer pero no tuvo tanta magnitud como su sucesora).
Desde ese mismo instante hasta nuestros días Mario se ha convertido en una eminencia de todo amante de la cultura POP.  Y personalmente, la película ha sido un viaje movidito, comenzando con una historia adecuada al universo en el que transcurre. Pero sin duda alguna lo que más me ha impresionado han sido las referencias que se hacían durante el largometraje. Una de las herramientas más útiles para transportar al espectador a sus "años mozos" ha sido la banda sonora. Claramente, las canciones y temas de los videojuegos han tenido su aparición acompañando a los protagonistas. Pero hay algo que me deja descontento y a la vez disconforme, y ha sido el hecho de que por alguna razón desconocida, han tenido la necesidad de versionar cada uno de los temas originales y convertirlos en obras propias de una orquesta filarmónica. Y no digo que sea malo, al fin y al cabo se le quiere dar un toque épico y legendario a la ardua empresa de los personajes. Pero si ya la película está repleta de canciones que a todos les suenan, algunos las conocen y pocos se las saben, qué menos que dejar los temas de los videojuegos intactos. 

Sin embargo, lo que más me apena ha sido la actuación del célebre de Charles Martinet, el cual ha doblado a Mario desde que el personaje tuvo voz. Pero desgraciadamente, en esta película ha sido doblador de un mero personaje secundario, que hace referencia al propio Jumpman del arcade anteriormente mencionado. Y podría estar todo el día hablando de las referencias y pequeños detalles que pasan desapercibidos por la mayoría, pero no estamos a eso. 

Tenía pensado ver otra película ese día y se me presentó una oportunidad que me dio a saber que estaba destinado a ver ésta. Puede que fuera la intervención divina, o puede que fuera sólo un golpe de suerte... Supongo que nunca lo sabremos. Poco puedo opinar de los personajes debido a que el universo en su totalidad ya estaba creado y se han basado en hacer lo que siempre hacen. De la banda sonora estoy satisfecho en un 50% como se ha podido apreciar. La animación ha sido arrolladora debido a que en los videojuegos eran efectos, que en su esencia eran sólo un manojo de pixeles coloridos que hemos pasado a ver en alta calidad. Personalmente pienso que los escenarios daban un mayor número de oportunidades que se desaprovecharon pero espero que Nintendo se esté reservando para una próxima entrega...



sábado, 15 de abril de 2023

"Suzume", de Makoto Shinkai




Makoto Shinkai es un artista y productor que a lo largo de sus obras ha repasado los diferentes tipos de "barreras amorosas". En 2007 con la obra 5 centímetros por segundo, se nos presentaba un amor imposibilitado por la distancia. En El jardín de las palabras (2013) era la edad la que separaba a los protagonistas. En la taquillera Your Name, el amor se produjo entre personajes de distintas épocas. Y en Suzume se enamoran personas de distintas... Dimensiones????



El anime es un género que desde los años 70 ha ido expandiéndose por todo el mundo desde las tierras orientales. Aquí algunos "viejóvenes" los llamarán "aquellos dibujos chinos", pero allí son sólo dibujos. No obstante, nos ha sido entregado un largometraje con un nivel de animación estupendo, seguido de una trama curiosa. Salí de la sala con la sensación de haber visto una fusión de Akira y El castillo ambulante, y es algo con lo que estoy bastante satisfecho. 

A esto hay que sumarle que he sentido mucha nostalgia, debido a que es la primera vez en años que la sala de cine está llena de personas en silencio y admirando el filme. Cuando acudí a ver Creed III, en el fondo de la sala se sentó un grupo extenso de adolescentes que sin duda tenían mucho que contarse entre ellos (hasta que un buen samaritano se levantó para amenazarles con calzarles una ostia). Personalmente me considero un entusiasta del séptimo arte aunque por el momento me esté formando en este mundo. Y esta proyección ha sido el cúlmen de mi felicidad (sólo faltó aplaudir al terminar la película). No sólo por ser un fanático del anime, sino por encontrarme en una habitación llena de personas que emanaban una energía con la que me sentía muy a gusto.

Centrándonos más en la producción, ha conseguido mantenerme agarrado a mi asiento las casi dos horas, con toda mi atención dirigida hacia una obra increíble. En temas de animación, encuentro especialmente fascinantes los escenarios. Ya hablé de ellos en su momento y dije que eran un pilar fundamental en crear ambiente. Pero cuando esto lo ha dibujado alguien con sus manos, la historia cambia. Ciudades surrealistas, estructuras retorcidas y utopías fantásticas que llevan a los personajes por lo que Platón llamaría, el mundo sensible y el mundo inteligible. El encuadre de las escenas es admirable y la calidad de los personajes, superior. Un éxito también para el equipo de sonido, que ha sabido exprimir al máximo las sensaciones que cada escena tenía el propósito de transmitir. Todo esto ha logrado un producto de alta calidad y muy recomendable para todo tipo de públicos.

jueves, 9 de marzo de 2023

Ant-Man y la Avispa: Quantumania






Dentro de la franquicia de MARVEL, en el momento en el que creía que no se podían hacer más películas de los vengadores, vi en cartelera una película que me pareció bastante atractiva ignorando el legado que la precede. Ant-Man y la Avispa: Quantumania ha sido un viaje de manera literal y metafórica. Por un lado, tenemos un modelo que podríamos llamarlo "general": tenemos a un superhéroe o varios, viviendo su vida normal (todo lo normal que puede ser velar por la paz), hasta que un estrepitoso imprevisto los acaba involucrando en uno de estos problemas de los cuáles podemos sacar hasta alguna moraleja, y acaban con el malo que tiene un doloroso pasado, para que todo vuelva a la normalidad. 

Por el otro lado tenemos algo que personalmente valoro y me fascina con gran magnitud... Los escenarios son un pilar clave en toda representación visual (arte, cómics, películas...), y aunque a veces no nos demos cuenta, son culpables de que nos sintamos inmersos en una película. Los personajes de fondo, las ciudades, incluso lo que hay en el cielo juega un papel muy importante a la hora de crear un escenario. Y esto es algo que se ha sabido utilizar muy bien en este largometraje. 

El mundo cuántico ha sido una muy buena oportunidad que han sabido aprovechar. A lo largo de la proyección vemos paisajes muy variados con su propia vegetación, formaciones rocosas, incluso disponen de una poblada metrópoli... Cada uno de estos lugares tiene una historia diferente que contar, y eso ha convertido al largometraje en una experiencia más enriquecedora. Porque aunque no se haya hecho mucho hincapié en los lugares por donde han pasado los protagonistas, unos pocos minutos nos sirven para conocerlo en profundidad.

Solo hay algo que  me disgusta y a la vez me deja disconforme,  y es que han presentado a un villano legendario en el MCU y lo han estropeado completamente. Modok es uno de mis villanos favoritos estéticamente hablando ya que presenta un diseño poco "humano" (una cabeza biónica gigante y voladora, con extremidades reducidas), pero en la película lo vemos como el ejemplo de cómo no hay que usar Photoshop.